Séptima Etapa: Lago Iriki-Marrakech (jueves 09 de abril
Amanece en el Iriki. La temperatura de la noche ha sido muy suave y no hemos pasado nada de frío

. Nada que ver con la noche del Bosque de Cedros. En mi caso, el único inconveniente ha sido que he dormido prácticamente toda la noche en el suelo, porque mi colchón ha debido picarse y ha perdido todo el aire

. Menos mal que la base es prácticamente arena y dentro de lo malo, he dormido en blandito.
Nos vamos levantando poco a poco. Desayunar, recoger, y ponernos en marcha, que nos queda salir del Iriki y llegar a Foum Zguid para, desde allí pasando por Ait Benhadou, dormir esa misma noche en Marrakech. Una jornada larga, parte pista y el resto ya carretera, eso sí, a través del Atlas.
La llanura es impresionante. Aunque invita a correr

, moderamos la velocidad a 80 ó 90 km/h, pues no sabes con qué trampas puedes encontrarte en el camino y lo cierto es que vamos bastante cargados

. En todo caso, el último tramo de pista desde la zona de acampada hasta Foum Zguiz, transcurre sin mayores incidentes, con el disfrute típico de la conducción por el Iriki al principio, y la incomodidad final de la pista, bastante bacheada y pedregosa, ¡y eso que era la buena!,

la que se toma a la izquierda en el control militar al salir del lago, y no la principal, que según nos confirmó el soldado de guardia, estaba imposible de piedras. Finalmente llegamos a Foum Zguiz, tras sufrir los últimos kilómetros de pista de la temida toule ondulé

… y el pobre Jaime sin amortiguadores delanteros

, un martirio. Compra de pan y agua, repostar gasoil y a la carretera.
Mientras abandonamos Foum Zguid, me prometo a mi mismo que en el siguiente viaje haré la ruta al revés, y esa vez, a través de las dunas del Erg Chegaga, que esta vez hemos evitado

. Nos hemos quedado con ganas de más dunas en esta ocasión, pero creo que fue mejor así

. Hay veces que hay que hacer caso a la intuición. Ahora, dejábamos atrás la conducción 4x4 para concentrarnos en la tediosa carretera.
Afortunadamente hay poco tráfico y el ritmo es bueno, pero Jaime tiene que emplearse a fondo, sobre todo en curvas, debido a la falta de amortiguación. Finalmente, cercana ya la hora de comer, llegamos a Ait Benhadou.
Tras aparcar, y cruzar el río (unos descalzos, otros en burro), hicimos la correspondiente visita a la Kasbah, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La verdad, es bonita

, pero los añadidos (las puertas de la fortaleza frontal) hechos para alguna película

, y sobre todo, lo explotada que se ve ya para el turismo

, hace que pierda parte del encanto que tenía hace apenas diez años, cuando no era tan conocida ni tan visitada.
Tras la visita, buscamos un sitio para comer, cerca del río y de la Kasbah, pero alejados de ésta lo suficiente como para tener cierta tranquilidad. Al salir de la zona de matorrales donde nos habíamos metido, Jaime pincha una rueda al metérsele un palo en uno de los flancos del neumático. Rueda inservible

. La verdad es que este viaje se está cebando con el LR de Jaime. Recordemos: viene con la transfer perdiendo valvulina, ha roto los dos amortiguadores delanteros y ahora pincha una rueda y la deja inservible. En fin, no será lo último, pero afortunadamente nada especialmente grave.
Tras el cambio de la rueda (y las consiguientes risas y chirigotas a cargo del pobre Jaime y su LR

), seguimos carretera. Todavía queda cruzar el Atlas. Por carretera, sí, pero el viaje restante promete ser largo y lento. Bonito, seguro, pero lento. Parada para tomar un café y, en lo alto del Atlas, antes de encarar la bajada que finalmente, tras unas largas tres horas más nos llevaría a Marrakech, paramos para hacer unas compras en las tiendas de fósiles que se encuentran en el mismo pie de la carretera, momento en el que Jaime se da cuenta que su Discovery, pierde gasoil casi a espuertas

… bueno, no tanto, pero vamos, que sí que le pierde bastante por un manguito, sobre todo al acelerar… el rigor de las desdichas

.
Del resto, no hay mucho más que comentar y pocas son las fotos que tenemos de estos tramos, por lo que el resto de la etapa, la amenizo con alguna foto más abstracta de las realizadas por Susana en Ait Benhadou
La carretera, como bien sabe el que la ha negociado, serpentea de forma interminable, sobre todo si te toca algún camión delante. Se nos hace de noche y el último tramo hasta Marrakech lo hacemos acompañados de una magnífica luna llena, la luna llena de Semana Santa

. Llegamos a Marrakech, vueltas y más vueltas por la ciudad, hasta que finalmente un chico con su ciclomotor nos lleva hasta el hotel: Hotel Ryad Mogador, pero no era el Gueliz, si no otro, aunque estaba cerca y allí nos indican bien como llegar. Duchita y cena en el mismo hotel. Mañana ya pasearíamos por la ciudad.
Atentos todos a este hotel, Hotel Ryad Mogador Gueliz

. Quedaros con su nombre y, si podéis evitarlo, no lo dudéis. Pese a ser un hotel de 4 estrellas y guardarnos los coches en el garaje, sufrí un robo en el coche, sin duda realizado por los mismos guardianes del garaje

. Es un incidente que prefiero olvidar, y que lo contaré un poco más en detalle en la última etapa marroquí de la crónica, pues es cuando me di cuenta del robo, pero no quiero dejar de avisar a todo aquel viajero que esté buscando un hotel en Marrakech. Desde luego, que no sea el Ryad Mogador Gueliz

.
En fin, que el día, como el resto, ha sido largo y toca descansar. Mañana, pasearemos por la ciudad, haremos compras, visitaremos la Koutoubía y, por supuesto, la Plaza de Jemaa El Fnac y, aunque todavía no lo sabíamos, nos daríamos cuenta, al menos yo, de porque siempre nos han estado poniendo tarde los desayunos

… Como digo, mañana sería otro día, ahora, de momento, apaguemos la luz y a dormir, que toca descansar…