El tercer ojo - 4:01 PM, 20/1/2009 |
Leo con especial perplejidad en el diario El Punt del martes 20 de enero, un articulo sobre la especial virulencia que estan empleando algunos delincuentes contra los usuarios del monte a motor y en bicicleta en El Ampurdan. La colocacion de cables a la altura del cuello para castigar a los motoristas, quads y ciclistas, el enterrar como trampas, maderas con puntas hacia arriba ( uno de los guardas que acudió a la denuncia se clavo una en el pie), incluso el dejarles notas manuscritas de amenaza si siguen circulando por acabar con el medio ambiente. No voy a decir que sean ecologistas exaltados o algun enfermo mental, lo que son es delincuentes sin medias tintas, y las fuerzas de seguridad lo persiguen con toda la fuerza que pueden de manera que no tengamos que lamentar ninguna desgracia. Esta forma de defender las ideas medioambientales extremistas, como la suelta de animales de granja en cautividad, y otras acciones similares, aún siendo delitos cobardes, la mayoria con nocturnidad y alevosía, y no acciones valientes de luchadores ecologistas como nos quieren vender ( el perjuicio para el entorno es siempre mayor que la ventaja que venden), es fruto de la libertad con que cualquier grupo de apariencia formal, ideologia verde y que en el nombre de la palabra ecolo, puede descalificar, emitir informes sesgados y amenazar o denunciar sin miedo a las consecuencias, todos escuchamos embelesados. Grupos a los que todos subvencionamos con impuestos para erigirse en nuestra conciencia y que posiblemente arrastran entre sus lectores a estos extremistas que amparados en su iluminada mente cruzan un cable entre dos arboles entiendo que con la esperanza de crear un martir, porque las posibilidades de quedar ileso si te encuentras uno en tu camino son minimas, sobre todo si vas en moto, quad,o bicicleta, en coche es un resultado mas suave para la persona. En los tiempos que corremos con las subvenciones bajo mínimos, y la gente centrada en como sobrevivir a la crisis, mas que a ninguna otra cosa, algunos de estos profetas del apocalipsis, se quedan sin trabajo y sin modo de vida, y para salir en los papeles, cualquier resquicio servirá, con menos medios pero con mas ruido. El ecologismo es patrimonio de todos, y dar por sentado que quien va en bici o en un vehiculo a motor por los caminos es un malvado y una mala persona solo detenta miedo y como decia Unamuno, la razón de la fuerza, no la fuerza de la razón. No se debe juzgar a los verdaderos grupos ecologistas por las acciones de fanaticos extremistas, pero tampoco a todo un sector por las palabras de un iluminado o nuestras propias convicciones. Cualquier regulacion que permita mantener el monte abierto sin abusos pero con los caminos libres de maleza y disponibles, y que permita que un uso social y responsable del monte, junto a una política de educación en la que todos nos veamos responsables de su cuidado y conservación para generaciones futuras será un camino por el que podremos transitar, y seguro que sin peligro de encontrarnos cables cruzados o puntas escondidas. Fernando Alfageme, Kifaru hisTTorias en el camino |